sábado, 22 de agosto de 2026

IDA

 AYUSO O EL TRIUNFO DEL ARRIBISMO Y LA MEDIOCRIDAD  

Algunos me reprochan que use el humor para criticar a Ayuso, pero esa objeción solo puede proceder de la mala fe. Los argumentos contra Ayuso son inagotables: firmó unos protocolos que condenaron a morir indignamente a 7.291 ancianos sin seguro médico privado, ha negado la existencia de un genocidio en Gaza, permite que 1.800 niños lleven cinco años sin luz en la Cañada Real, la comunidad autónoma que gobierna es la que menos porcentaje del PIB destina a la sanidad pública, se niega a climatizar los colegios públicos pese a las olas de calor, ha cerrado el bachillerato nocturno presencial en los institutos públicos, ha llamado "hijo de puta" en el Congreso a Pedro Sánchez, utiliza a las víctimas de ETA para atraer votos, su familia y su novio están implicados en casos de corrupción y negocios turbios, ha asegurado que los niños que ha cruzado la frontera en Ceuta son en muchos casos terroristas, ha cerrado las urgencias de Atención Primaria (lo cual ya ha costado varias vidas), ha recortado las ayudas para la renta mínima de inserción social hasta dejarla al borde de la desaparición, ha recortado el presupuesto de alimentación y limpieza de las residencias de la tercera edad, ha desestimado las solicitudes de ayuda económica de más de 3.000 familias con menores afectados por patologías crónicas o con necesidad de cuidados paliativos, se ha alineado con Trump y Meloni en sus campañas contra España, ha condecorado a Milei, según el cual la justicia social es una aberración, ha recortado el presupuesto de las universidades públicas hasta colocarlas al borde del colapso, mientras ha concedido toda clase de privilegios a las privadas.  


A pesar de todas estas infamias, una mayoría embrutecida sigue votándola. ¿Por qué? Por su chulería, por su patriotismo barato, por su incultura, por su agresividad, por su demagogia, por su catetismo pijo. Para muchos es la mayor antagonista del movimiento woke, una especie de Pilar Primo de Rivera con un restyling neoliberal. Dicen que no tiene ideología, que es una arribista, pero yo creo que conserva sus convicciones falangistas de juventud, cuando acosaba a Eduardo García Serrano para que le contara cosas de Ramiro Ledesma Ramos y Onésimo Redondo. Dicen que se le ocurrió la ingeniosa idea de arrojar un cerdo embardunado de grasa a los trabajadores que se manifestaban el 1 de mayo. Su aporofobia y su clasismo son las notas más dominantes de su cabeza hueca. 


Burlarse de Ayuso es un gesto de higiene mental y un ejercio de honestidad intelectual. Es una de las figuras más abyectas vomitadas por el capitalismo salvaje promovido por Reagan, Thatcher, Aznar y Aguirre. ¿Volverá a ser Madrid algún día el rompeolas de todas las Españas, la tumba del fascismo? No parece probable, pero si renunciamos a nuestros sueños, sucumbiremos a la impotencia y la resignación. Seguiré burlándome de Ayuso, pues no merece el respeto que se reserva a los políticos dignos y decentes.

Rafael Narbona Monte agudo (Facebook)


jueves, 20 de agosto de 2026

Oriente Medio

 Como se fundó Israel:

1. Masacre de Haifa, 1937

2. Masacre de Jerusalén, 1937

3. Masacre de Balad al-Sheikh, 1939

4. Masacre de Haifa, 1939

5. Masacre de Haifa, 1947

6. Masacre de Abbasiya, 1947

7. Masacre de Al-Khisas, 1947

8. Masacre de Bab al-Amud, 1947

9. Masacre de Jerusalén, 1947

10. Masacre de Sheikh Burek, 1947

11. Masacre de Al-Sheik Break, 1947

12. Masacre de Jaffa, 1948

13. Masacre de Al-Saraya Al-Arabeya, 1948

14. Masacre de Semiramis, 1948

15. Masacre de Ramla 1948

16. Masacre de Yazur, 1948

17. Masacre de Tabra Tulkarem, 1948

18. Masacre de Jerusalén, 1948

19. Masacre de Deir Yassin, 1948

20. Masacre de Abu Shusha, 1948

21. Masacre de Tantura, 1948

22. Masacre de Lydda, 1948

23. Masacre de Saliha, 1948

24. Masacre de Al-Dawayima, 1948

25. Masacre de Al-Husayniyya, 1948

26. Masacre de Abu Kabir, 1948

27. Masacre del tren de El Cairo, Haifa, 1948

28. Masacre de Qalunya, 1948

29. Masacre de Nasir Al-Din 1948

30. La Masacre de Tiberíades 1948

31. La Masacre de Haifa 1948

32. La Masacre de Ayn Al-Zaytoun 1948

33. La Masacre de Safed 1948

34. La Masacre de Beit Daras 1948

35. La Masacre de Qibya 1953

36. La Masacre de Khan Yunis 1956

37. La Masacre de Jerusalén 1967

38. La Masacre de Bahro Al Baquar 1972

39. La Masacre de Sabra y Chatila 1982

40. La Masacre de la Mezquita de Al Aqsa 1990

41. La Masacre de la Mezquita de Ibrahimi 1994

42. La Masacre del Campo de Refugiados de Yenín 2002

43. La Masacre de Gaza 2008

44. La Masacre de Gaza de 2009

45. Masacre de Gaza de 2012

46. Masacre de Gaza de 2014

47. Masacre en la frontera de Gaza de 2018

48. Masacre en la frontera de Gaza de 2019

49. Masacre de la calle Wehda de Gaza de 2021

50. Masacre de Gaza de 2022

51. Masacre del campo de refugiados de Yenín de 2023

52. Genocidio de Gaza de 2023

53. Genocidio de Gaza de 2024

54. Genocidio de Gaza 2025

Genocidio de Gaza 2026

(Facebook)

miércoles, 19 de agosto de 2026

Federico

 Federico García Lorca 

“Papá, harás el favor de darle al dador dos mil pesetas”: los últimos días de Federico García Lorca. 

En el 90º aniversario del asesinato del poeta, el académico Andrés Soria Olmedo reconstruye sus pasos aquel verano trágico de 1936

“Querido Pepe: he estado a verte y creo que volveré mañana”. A principios del mes de julio de 1936, casi un mes antes de su fusilamiento, del que se cumplen 90 años, Federico García Lorca escribió este mensaje en papel con membrete de la revista y editorial Cruz y Raya. Iba dirigido al director, José Bergamín, y lo puso encima del original de Poeta en Nueva York, base de las dos primeras ediciones póstumas del libro (Nueva York y México, 1940) y, una vez recuperado, muchos años después, de la primera edición crítica (Barcelona, 2013). Esta es una de las dos notas de Lorca que no obtuvieron respuesta y cuyas fechas encierran la historia que queremos contar sobre los últimos días en la vida del poeta.

La segunda anotación es del 17 de agosto de 1936. El original no se ha conservado: “Papá, harás el favor de darle al dador dos mil pesetas”. Según Francisco Murillo, exchofer de la familia, Federico García Rodríguez le dio esa cantidad a “el Panaero, el más criminal de todos los asesinos de la Escuadra Negra”, sin saber que su hijo ya estaba muerto. La fecha del fusilamiento de Lorca se ha discutido, pero parece claro que ocurrió en la madrugada del 17 de agosto y no en el 18.

Para perfilar la situación se hace preciso remontarse un poco en el tiempo. En febrero de 1936 el Frente Popular ganó las elecciones. Lorca lo apoyó en público repetidas veces, aunque no se incorporó al PCE. Su independencia de criterio la atestigua el hecho de que en abril leyera por radio una alocución sobre la Semana Santa granadina y por las mismas fechas anunciase estar terminando “un drama social, aún sin tí­tulo, con intervención del público de la sala y de la calle, donde estalla una revolución y asal­tan el teatro”. Es decir, El sueño de la vida.

En mayo de ese mismo año, Lorca había conocido al joven de 19 años Juan Ramírez de Lucas. Con él tuvo su última historia de amor, según sus recuerdos, de inminente publicación este otoño.

El 10 de junio, entrevistado por Luis Bagaría en El Sol de Madrid, Lorca caracterizó a Granada como “una ciudad po­bre, acobardada; [...] una ‘tierra del chavico’ donde se agita actualmente la peor burguesía de España”.

Poco más de una semana después, el 19 de junio, fechó el final de La casa de Bernarda Alba. Y hasta el 12 de julio fue dando lecturas para amigos de la nueva obra. Enseguida escribió también el primer acto de una nueva pieza, Los sueños de mi prima Aurelia, un texto que quedó trunco como un bordado interrumpido para siempre. Todos estos papeles se los llevó a Granada junto al primer acto de El sueño de la vida.

El 5 de julio los padres del poeta habían viajado desde Madrid a Granada. Él los siguió el 13, en el tren nocturno, y cinco días después se produjo el alzamiento militar contra el legítimo Gobierno de la República. Rafael Martínez Nadal, amigo de Federico, relató esa despedida en repetidas ocasiones desde 1963 (aunque sostuvo que la fecha de partida fue el 16) con detalles dramáticos y presagios ominosos, dentro del clima de tensión política. Su relato culminaba con la entrega de un paquete con el manuscrito de El público (“Si me pasara algo, lo destruyes todo”). Ramírez de Lucas, por su parte, sostiene que fue él quien despidió a Federico en la estación, por donde pasaron también Rafael Rodríguez Rapún y, un momento, Martínez Nadal.

El 14 de julio Lorca se instaló en la casa familiar de la Huerta de San Vicente en Granada y telefoneó a su amigo Constantino Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada, quien anunció su llegada en primera plana el día 15.

Mientras se celebraban el santo del padre y el hijo (18 de julio, san Federico) ya había comenzado el golpe de Estado. En Granada estalló el 20 de julio: fue detenido el cuñado de Lorca, Manuel Fernández Montesinos Lustau, alcalde socialista desde hacía solo unos días. El comandante Valdés Guzmán asumió el Gobierno civil. La capital y sus alrededores quedaron aislados, lo que agravó la represión. La resistencia en el barrio del Albaicín duró tres días.

El 6 de agosto entró en la Huerta de los Lorca un escuadrón de falangistas al mando del temible capitán Rojas para hacer un registro, sin consecuencias reseñables.

Al día siguiente apareció por allí Alfredo Rodríguez Orgaz, arquitecto municipal y amigo de Federico, huyendo de unos perseguidores que no dieron con él. El padre de Federico le ayudó a pasarse a pie a zona republicana. Federico no se resolvió a acompañarlo. El 9 se presentó una docena de hombres armados para interrogar a Gabriel Perea, el casero de la Huerta, sobre el paradero de sus hermanos, acusados de haber matado a dos tratantes en Asquerosa. Maltrataron a la madre y a las hijas de Perea. A Federico lo insultaron y le pegaron. Aterrorizado, buscó a su amigo, el también poeta, Luis Rosales, cuyos hermanos mayores eran camisas viejas de Falange.

Desde el 11 de agosto la familia Rosales lo acogió sin problema en su casa de la calle Angulo. Allí alternó con todos, especialmente con Esperanza Camacho, la madre, y su hermana, la tía Luisa, y se fue serenando.

Todo cambió unos días después, el 16 de agosto: de madrugada fue fusilado en el cementerio Manuel Fernández Montesinos, esposo de Concha García Lorca y padre de los sobrinos pequeños del poeta. A primera hora de la tarde de ese mismo día, Federico fue detenido con gran despliegue de guardias y milicias al mando de Ramón Ruiz Alonso, exdiputado de la CEDA a quien José Antonio Primo de Rivera llamó “El obrero amaestrado”. Se hizo acompañar de Miguel Rosales, porque en la casa solo había mujeres. Miguel no pudo localizar a sus hermanos, Antonio, José y Luis, todos en el frente.

Condujeron a Lorca al Gobierno civil, hoy sede de la Facultad de Derecho, a 300 metros de la calle Angulo, y lo encerraron en un despacho. Cuando volvieron José y Luis Rosales por la noche, se dirigieron al Gobierno Civil a pedir cuentas del allanamiento de su casa y la detención de su huésped. Con Valdés ausente, su segundo, Nicolás Velasco, le dijo a Luis que hiciera una declaración oficial. Ruiz Alonso asumió la responsabilidad delante de él. Luis lo obligó a cuadrarse ante un superior. Más tarde, su hermano José discutió directamente con Valdés, aludiendo este a la existencia de una denuncia contra Federico, que él estaba obligado a investigar. Ambos sufrieron represalias más tarde por parte de los suyos. Uno de los puntos de la alegación exculpatoria de Luis decía que “dado el carácter literario de mi relación con el detenido, nunca supuse que pudiera ser enemigo para la causa que defiendo”.

Aquella misma noche llevaron al poeta al Palacio del Cuzco en Víznar, donde estaba el cuartel general del sector militar dirigido por el capitán falangista José Nestares Cuéllar, y después a la Colonia, camino de Alfacar, donde se tenía a los presos antes de ejecutarlos.

Federico García Lorca es fusilado al amanecer junto a Dióscoro Galindo, oriundo de Valladolid, maestro de Pulianas muy grueso y cojo, y junto a los banderilleros anarquistas Francisco Galadí Melgar y Juan Arcollas Cabezas. Las gestiones de Manuel de Falla y Luis y José Rosales ante el gobernador militar ya llegaron tarde.

Aunque al parecer no hubo denuncia escrita, en el Extracto del expediente de Responsabilidades Políticas (1940) figuran algunas de las acusaciones: “Se ignora su filiación política pero su ideología es francamente izquierdista [...] publicó varias poesías negando la existencia de Dios y además sus amistades eran don Fernando de los Ríos y demás políticos izquierdistas [...] Conceptuación religiosa: laico [...] Conceptuación de su vida privada: parece ser que era un invertido”.

La violencia del lenguaje judicial y policial, con sus insinuaciones, injurias y calumnias, dice más que cualquier paráfrasis. El gobernador militar de Granada, coronel González Espinosa, firmó un bando aparecido en el Boletín oficial de la provincia el 7 de octubre: “Ordeno y mando: Todos los ciudadanos granadinos [...] están obligados a cooperar [...] descubriendo y desenmascarando a los que durante la dominación marxista actuaron dentro de la órbita del Frente Popular, y que hoy, cobardemente escondidos, no han tenido ni siquiera el gallardo gesto de abandonar la Plaza para unirse a las columnas rojas”.

O este informe de la Comisaría de Investigación y Vigilancia, de 1 de enero de 1937, para enjuiciar a don Roberto Gómez Hurtado “como elemento significado del Frente Popular”: “Que por los informes adquiridos, resulta que este señor era afiliado a Izquierda Republicana, íntimo amigo y brazo derecho del conocido extremista Constantino Ruiz Carnero, con el que sostenía estrechísima amistad; hay quien cree que esta era debida solamente a la que media entre dos individuos invertidos que tienen trato carnal, pero se conocen otros detalles que ponen de manifiesto que Roberto Gómez Hurtado era además muy afecto a Azaña; redactor del periódico izquierdista El Defensor de Granada, asistía como taquígrafo a los mítines más importantes de izquierda que se celebraban en esta capital”.

Antonio Gómez Hurtado no cayó entonces: murió en agosto de 1939 defendiendo la legalidad republicana y estaba casado con una hija de Antonio Dalmases, concejal del PSOE, fusilado en el paraje de Víznar el 8 de agosto como represalia por un bombardeo, junto a casi todos los otros concejales republicanos, Vicente Almagro, antiguo alcalde de Granada, y Constantino Ruiz Carnero, cuyo caso fue especialmente cruel. Horas antes le partieron las gafas de un culatazo y las esquirlas de los cristales se le clavaron en los ojos. Cuando lo fusilaron estaba ya muerto.

En ausencia del cuerpo, presencia del lugar. Los herederos de Federico García Lorca difundieron un Parecer (12 de septiembre de 2003) anteponiendo la búsqueda de sus restos a “mantener el lugar del enterramiento de los asesinados políticos como lugar de la memoria colectiva, pública y civil, sin entresacar ni seleccionar ningún cuerpo de los que allí reposan” para evitar que se borre la memoria política, ética, colectiva y social. En 2009, 2014, 2016 y hasta ahora se siguen llevando a cabo excavaciones, que han resultado infructuosas.

Como corolario, cabe referirse a un poema emocionante y clarísimo de José Ángel Valente, Víznar (1988): “Desde Granada subimos hacia Víznar. Vagamos por el borde sombrío del barranco. -¿Dónde? Decíamos. Era el otoño. Los hermanos, las viudas, los hijos de los muertos venían con grandes ramos. Entraban en el bosque y los depositaban en algún lugar, inciertos, tanteantes. ¿En dónde había sucedido? -Lo mataron a él, decía la mujer, pero aquí también mataron a otros muchos, a tantos, a esos que ahora nadie ya recuerda. -Él ya no es él, le dije. Es el nombre que toma la memoria, no extinguible, de todos".

Andrés Soria Olmedo es catedrático emérito de la Universidad de Granada.

Diario El País. España. 

18 de agosto de 2026.

Fotos: Federico con su madre. 

En una reunión de amigos homenajeado al poeta Rafael Alberti. 

Con sus sobrinos. 

Monolito homenaje donde se buscan los restos del gran Federico. Año 2008.

(Facebook Víctor Pablo Karakachoff)

Visto en Facebook

  "El mercantilismo es el paso previo al capitalismo", nos dijeron. Es cierto. Y el capitalismo no nació de él: nació para destrui...